Mostrando entradas con la etiqueta Carmen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen. Mostrar todas las entradas

11 noviembre, 2009

Desde adentro del Solís



Fui al sur y vine. Estoy como repetitiva, pero es que hoy me di cuenta que Montevideo no pasó por este blog. Solo Galeano... mmm... uff si, menos mal.

Pero no se puede obviar que yo: bailé en el Teatro Solís de Montevideo.

Hermoso, sí hermoso. Mágico, sí, todos lo son. Cada uno con su encanto, con su historia, con sus recovecos por descubrir, sus puertas que reúnen secretos, sus espejos que acumulan reflejos, sus tablones que guardan y proyectan música hecha con astillas...
Estar en pleno escenario siempre es una sensación de esas que no puedes decir exactamente qué es porque además cada uno tiene un no-se-qué, y el Solís tuvo su no-se-qué que me cautivó desde que lo conocí, justo en el momento en el cual técnicos de escenario colocaban los linóleos sobre el piso.

Allí bailé frente a un público desconocido, con toda la intención de sentir cada movimiento para que quedara por siempre en mi memoria corporal y no olvidarlo nunca.
A casa llena y de pie fuimos ovacionados. Y aquí se llenaba de nuevo este ego de artista, de esfuerzo retribuido, de plena autoconfianza, de un placer que no se puede comparar con algún otro. Porque de verdad, el placer de recibir aplausos en un teatro es sublime.

Sin embargo dos cosas puedo acotar. Aunque primero critiqué la inseguridad también puedo decir que en Venezuela hacemos las cosas bien; ahí están las orquestas y me pregunto, "¿por qué nosotros -bailarines- no?" .... La segunda es que también respiro el aire orgulloso de tener en mi día a día un teatro maravilloso!

23 octubre, 2009

Hoy se hacen tabacos

Hoy he amanecido con ánimo, que además fue mejorado al final de la mañana!
A pesar del agotamiento, la falta de horas de sueño, las zapatillas que aun no he pintado, los rollos que me toca hacerme en el cabello...!!
Pero hoy estrenamos Carmen, y siempre siempre, montarme en escena es la mejor sensación.
Amén de vivir por lo que hago y gozármelo casi con avaricia y lujuria.
Me voy a ser una tabacalera, medio gitana, medio putona, un tanto sensual y un tanto ordinaria.
No, no tengo personalidad múltiple...o bueno si, en el teatro.
:)
Au revoir!

paz.-

21 octubre, 2009

Preparando la escena

Las semanas de ensayos en escenario siempre son agotadoras. El espacio es enorme y cuadrar en él la misma coreografía que hace meses se viene trabajando en una sala no es trabajo fácil. A veces decimos que "el escenario te come", y parece cierto. Hacemos las mismas piruetas, los mismos saltos, el mismo dibujo coreográfico pero allá arriba es "otra cosa".
Otro factor importante: la música.
Ensayar con la orquesta -aparte de ser un privilegio- es un esfuerzo en común de lograr que el tempo de la orquesta sea el mismo al de la pista con la cual por meses fue ensayado, y en el caso que no se logre, entonces se ajuste nuesto cuerpo a lo que se escucha como "nuevo".
A todo esto se le suma la escenografía: entradas y salidas por donde permitan los elementos que juegan papel importante en la escena, piezas de utilería que en la sala H imaginamos, aquí los tenemos reales y con ellos creamos historias, personajes, acciones, pleitos, seducciones en pleno escenario para hacer del cuento -en este caso el de Carmen- una realidad.
Es una agotodora semana por el cambio de horario, y la conjunción de factores que surgen en escenario, pero nuevamente me doy cuenta que lo que hago todos los días y es mi trabajo, es también un privilegio y una gran satisfacción.

09 octubre, 2009

Carmen...la que baila

Se acerca Carmen, pero no la que contaba 16 años. Esa no.
Sino la basada en la historia de Merimée y la música de Bizet. Esa Carmen que en esta oportunidad, de ópera se convierte en ballet para mostrar una historia de apasionamiento, amor, desamor, encanto, desencanto, deseo, fortaleza, seducción, libertad, muerte... Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Ahora recuerdo que los bailarines de estilo contemporáneo, nos critican muchísimo a los que danzamos clásico porque las historias de ballet están "pasadas de moda".
Pasadas de moda.
-Entonces será que Beethoven, Da Vinci y Dumas también deben estar pasados de moda-
Cuando se estrenó la ópera en 1875, fue un total escándalo y un gran fracaso. Hoy día es una de las más famosas del mundo. ¡Y cuánto de amor y desamor no tenemos en pleno siglo XXI!
Pero lo que yo hago no es ópera, es ballet, y narrar la atmósfera de esta historia con el cuerpo es todo un reto histriónico. Aquí dejo de ser una "delicada bailarina" (¿pasada de moda?) para ser una gitana, tabacalera, escandalosa, libre de espíritu que no se prende de nada ni nadie. Disfruto mucho este papel. Debe ser por la cuota de "zíngara" que siempre he tenido dentro.
Habré sido una de ellas en alguna vida pasada. ¿Quién sabe?