Volver a la sala de ensayo me ha alejado de este lar. No para mal.
Pudiese contar los altibajos emocionales que se han involucrado durante este regreso, pero mejor no. Más acá de las emociones, comprender mi tobillo des-ostrigonado (término oportuno inventado por mi) ha sido una reexploración de lo que antes hacía por inercia. Ahora mi conciencia en los movimientos es otra, es saber que allá abajo existen articulaciones que sufren con cada salto pero que son tan nobles que dicen: está bien haré mi mejor esfuerzo pero cuídame.
En palabras cotidianas, esa es un poco la nueva relación que mantengo con mi instrumento de trabajo.
Perfecto instrumento, y cuánto hay que cuidarlo!
Si una razón debo dar de por qué seguir esforzándome en una profesión de sacrificios y cuidados, aunque sería complicado dar sólo una, otorgaría ésta: sensaciones.
La sensación de poder hacer cada día un paso más, un ejercicio más, paso a paso hacia lograr todo mejor que antes. La sensación que me recuerda por qué sí valió la pena cada uno de los procesos vividos, y que no importa lo que pasó si no lo que viene después de haber aprendido. Esa sensación que se fecunda con la música, penetra por el oído -o el tacto, o el gusto, incluso la vista-, se traslada por sinapsis y deja en el torrente sanguíneo un montón de endorfinas que producen el placer de saberme donde debo estar.
Pocas veces me doy cuenta -y lo digo sin miedo- que soy afortunada por hacer lo que sé que quiero hacer.
No ha sido fácil, pero por esa sensación de seguridad que además se me alborota ahora que la compañía está en escenario -y yo no puedo todavía- es que continúo en el camino por alcanzar lo que nunca se me ha perdido.
paz.-
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14 mayo, 2010
03 mayo, 2010
Desde la barra. Journal post-operatorio VIII - día 76
La primera y fundamental parte de la clase es la barra, y va así:
Tendu, plié, más tendus, más pliés. Luego grand pliés en las cuatro posiciones, jeté, rond de jambe, fondue, frappé, rond de jambe en l'air, adagio, y grand battement jeté, todo acompañado de port de bras, estiramientos, balances...y música, sobre todo música.
Son básicamente los ejercicios de barra, cada maestro con su estilo, sus cuentas, su orden, y sus cantidades. Yo los nombro sólo por el único y exclusivo hecho de que... los puedo hacer!
"El cuerpo te irá diciendo" me dijeron ambos médicos, y aunque tenía semanas deseando escuchar aquellas palabras que fueron algo semejante a la felicidad, realmente sentí un poco de temor de no tener una dirección -representada en mi terapeuta o médico- en cuanto a qué hacer y qué no.
Luego de una semana, hoy los tobillos me dijeron "prueba".
Y probé.
Hacía cuatro meses que no me las colocaba, hoy las intenté. En mi ya estaban, y en una calma un tanto ansiosa poco a poco me paré sobre sus plataformas. Que viniera a mi la sensación que hace más de un año no percibía fue seguramente aun más cercano a la felicidad.
Pero como dicen que la felicidad no se consigue fácil, tuve que quitármelas pronto, no por dolor, sino por debilidad. Es lógico. Así que ya va encaminado todo el trabajo necesario para volver a fortalecer estos tobillos bailarines y contentos.
Por cierto, Felíz Día de la Danza a los bailarines que leen esto, aunque retrasado.
Dispénseme ustedes, entenderán que estaba celebrando :)
Tendu, plié, más tendus, más pliés. Luego grand pliés en las cuatro posiciones, jeté, rond de jambe, fondue, frappé, rond de jambe en l'air, adagio, y grand battement jeté, todo acompañado de port de bras, estiramientos, balances...y música, sobre todo música.
Son básicamente los ejercicios de barra, cada maestro con su estilo, sus cuentas, su orden, y sus cantidades. Yo los nombro sólo por el único y exclusivo hecho de que... los puedo hacer!
"El cuerpo te irá diciendo" me dijeron ambos médicos, y aunque tenía semanas deseando escuchar aquellas palabras que fueron algo semejante a la felicidad, realmente sentí un poco de temor de no tener una dirección -representada en mi terapeuta o médico- en cuanto a qué hacer y qué no.
Luego de una semana, hoy los tobillos me dijeron "prueba".
Y probé.
Hacía cuatro meses que no me las colocaba, hoy las intenté. En mi ya estaban, y en una calma un tanto ansiosa poco a poco me paré sobre sus plataformas. Que viniera a mi la sensación que hace más de un año no percibía fue seguramente aun más cercano a la felicidad.
Pero como dicen que la felicidad no se consigue fácil, tuve que quitármelas pronto, no por dolor, sino por debilidad. Es lógico. Así que ya va encaminado todo el trabajo necesario para volver a fortalecer estos tobillos bailarines y contentos.
Por cierto, Felíz Día de la Danza a los bailarines que leen esto, aunque retrasado.
Dispénseme ustedes, entenderán que estaba celebrando :)
22 abril, 2010
Bailarina otra vez. Journal post-operatorio VII - día 65
"Temprano", como todos los días, me desperté con entusiasmo.
Sí, definitivamente era un día esperado.
El "hola berna" estaba incluso más lleno de alegría sabiendo que ese, con todas las esperanzas puestas, era el último de aquella tanda de sesiones. Eve fue como siempre excelente en su trato conmigo y con mi pie, pero me confesó que me extrañaría aunque le alegraba que lo próximo que ocurriría era verme bailar.
Me arriesgo a decir, que esa mañana tuve la sensación similar -guardando las enorme diferencias- de la última clase de ballet del año en pleno Cascanueces.
Terminé mi terapia número 25 y no cabía en mi la alegría y satisfacción de haberlas finalizado bien. Pero esperaba el decreto final de la fisiatra quien con tranquilidad y sin titubeos me dejó libre de otras sesiones de fisioterapia y con el permiso pleno de empezar a trabajar.
Así que en pocos días iniciaré mi nueva y ansiada relación con mi tobillo, con mi cuerpo, con la barra. He aprendido a escucharme, a tener paciencia, a no dejarme vencer. Llegó la hora de demostrar si es cierto todo eso que (digo) aprendí y recordar la sabroso de danzar. Poco a poco!
El proceso será como deba ser. Así me lo dije incluso antes de la cirugía, sin apuros para no tropezar, aunque las ganas de sentir las puntas en mis pies me tientan sin recato.
Pero como ya lo aprendí, no me dejo vencer.
Empieza esta bailarina a intentarlo otra vez!
paz.-
Sí, definitivamente era un día esperado.
El "hola berna" estaba incluso más lleno de alegría sabiendo que ese, con todas las esperanzas puestas, era el último de aquella tanda de sesiones. Eve fue como siempre excelente en su trato conmigo y con mi pie, pero me confesó que me extrañaría aunque le alegraba que lo próximo que ocurriría era verme bailar.
Me arriesgo a decir, que esa mañana tuve la sensación similar -guardando las enorme diferencias- de la última clase de ballet del año en pleno Cascanueces.
21 de diciembre. Respiré profundamente y empecé. Sabía que sería mi última clase del año y quién sabe por cuánto tiempo. Así que una parte de mi sentía la nostalgia de terminar la temporada, de dejar la barra por unos meses, mientras que en la otra me poseía la placidez de poder descansar de tanto trabajo y aquel dolor innecesario que ya había sido suficiente.
Terminé mi terapia número 25 y no cabía en mi la alegría y satisfacción de haberlas finalizado bien. Pero esperaba el decreto final de la fisiatra quien con tranquilidad y sin titubeos me dejó libre de otras sesiones de fisioterapia y con el permiso pleno de empezar a trabajar.
Pero con cuidado, el cuerpo te irá diciendo lo que debes hacer.
Así que en pocos días iniciaré mi nueva y ansiada relación con mi tobillo, con mi cuerpo, con la barra. He aprendido a escucharme, a tener paciencia, a no dejarme vencer. Llegó la hora de demostrar si es cierto todo eso que (digo) aprendí y recordar la sabroso de danzar. Poco a poco!
El proceso será como deba ser. Así me lo dije incluso antes de la cirugía, sin apuros para no tropezar, aunque las ganas de sentir las puntas en mis pies me tientan sin recato.
Pero como ya lo aprendí, no me dejo vencer.
Empieza esta bailarina a intentarlo otra vez!
paz.-
12 abril, 2010
Good news. Journal post-operatorio VI - día 55
Era un teatro distinto parecido a aquel de Salto pero distinto; mucho más grande, no tenía buena iluminación, su luz tenía un tono ocre y el olor de la sala era una mezcla de humedad y aserrín. Pero no era desagradable ni el ambiente ni el olor.
Ellas completaban casi la hora de ensayo mientras que las tablas se quejaban debido a los años, pero soportaban aquellos saltos como agradecidas por mantenerlas vivas. Yo observaba, puntas puestas, el lugar que debía ocupar, los pasos que debía dibujar, escuchaba los compases que debía explicar. Luego, ella bajó caminó hasta mi, me tomó de la mano y subiendo unos cinco escalones estaba sobre el escenario.
"Entra ahí, tú sabes lo que debes hacer" - y lo sabía, me lo decía, pero incluso los propios errores y defectos se involucran en nuestros sueños, y en este caso la terquedad y la curiosidad se juntaron para experimentar mis tobillos con las puntas mientras marcaba los pasos.
Y molestó.
¿Y si sabía lo que debía hacer, por qué no lo hice?
Ellas completaban casi la hora de ensayo mientras que las tablas se quejaban debido a los años, pero soportaban aquellos saltos como agradecidas por mantenerlas vivas. Yo observaba, puntas puestas, el lugar que debía ocupar, los pasos que debía dibujar, escuchaba los compases que debía explicar. Luego, ella bajó caminó hasta mi, me tomó de la mano y subiendo unos cinco escalones estaba sobre el escenario.
"Entra ahí, tú sabes lo que debes hacer" - y lo sabía, me lo decía, pero incluso los propios errores y defectos se involucran en nuestros sueños, y en este caso la terquedad y la curiosidad se juntaron para experimentar mis tobillos con las puntas mientras marcaba los pasos.
Y molestó.
¿Y si sabía lo que debía hacer, por qué no lo hice?
Día 55 y se siente fuerte.
No perfecto y no lo pretendo a menos de dos meses de la cirugía, pero poco menos de casi perfecto. Good news. Bonnes nouvelles. De 15 más que debí continuar, llevo cumplidas 9 terapias, en las que los pliés se logran con dificultad grado 1 y los relevés se hacen con dos y una pierna. Plus bonnes nouvelles. Aun no corro, ni salto pero sigue la paciencia merodeando y bienvenida, además "yo se lo que debo hacer" y eso es no apresurarse.
Algo que he entendido durante este proceso es que me satisface y tranquiliza darme cuenta que siempre tengo un modo de saber qué hacer y por dónde ir.
Quizá la fuerza que he logrado recuperar en mis tobillos viene de otra que la estoy consiguiendo por allá adentro.
Irónico que para eso hacía falta reposo.
paz.-
17 marzo, 2010
Aprendiendo. Journal post-operatorio V - día 28
Si los cuento van 28, pero hoy es 17 asi que cuento un mes.
Un mes. Lo repito y no me lo creo.
(tiempo éste que pasa "volando")
Un poco contradictorio, considerando la cantidad de gotitas de paciencia que me he tenido que tomar, las únicas dos veces que se me agotó y no conseguía el frasquito, las mañanas y tardes que se me fueron leyendo, escribiendo tejiendo y descubriendo quien sabe cuantas cosas en internet.
La fisiatra me recomendó que considerara este tiempo como "vacaciones", pero de verdad que sin paseos, frío, playa o vino, estas no son vacaciones!
Sin embargo de todo hay que aprender en la vida y aunque todavía no quería contabilizar lo que "he aprendido" con la cirugía, el reposo y la rehabilitación me ha provocado dejar algo, para recordar más adelante, cuando este presente que relato sea un pasado que existió para poder ser mejor persona, mejor bailarina, mejor mujer.
1- ¿Cómo explicar lo de absorber la paciencia? Sólo podría decir "ten paciencia", porque no se cómo es que la he abordado yo misma. O si, pensando que todo tiene su justo momento (y cada vez estoy más convencida de eso) hago lo que en ese momento esté a mi alcance y me provoque, y no lo que HAY que hacer porque no hay tiempo de más nada. Denominador común.
2- La rutina es necesaria, no una estricta porque no la soportaría por mucho tiempo, pero un orden de vida mantiene la mente dentro de un espacio organizado y por lo tanto, tranquilo. Así cualquier alteración puede ajustarse a dicha rutina, o viceversa.
3- Tantas horas, días y años en la danza me han permitido estar realmente consciente de mi cuerpo. Lo noto en las terapias: las personas normalmente no atienden ni entienden los movimientos que deben hacer, sin embargo, me llama la atención que nosotros los que danzamos, los que trabajamos con el cuerpo, estamos en un gremio donde abundan los fumadores, bebedores, los desórdenes alimenticios y los escasos tiempo de descanso.
4- Querer sí es poder. Cada día me sorprendo de lo que he avanzado. Sí lo esperaba pero no tan pronto, y pues pronto es. El peligro de esta fase es que me encuentro en el punto preciso donde creo que ya estoy tan bien que puedo lanzarme y algo pueda fallar. Pero ....
5- Soy inteligente. Ahora escucho mejor lo que mis tobillos me dicen, así que no me dejaré engañar por el diablillo que se me posa sobre el hombro derecho (sí, el derecho, porque el izquierdo es el lado des-ostrigonado)
6- Muy bonito todo esto pero no me engaño, definitivamente sí extraño mis puntas, mis tendus, mis saut de chats, mis variaciones, mi pelear con el espejo, mi afanarme por las piruetas y los fouettés, el piano, la sala, la música...
Lo extraño. Lo necesito. De verdad.
(y cuánto más)
Un mes. Lo repito y no me lo creo.
(tiempo éste que pasa "volando")
Un poco contradictorio, considerando la cantidad de gotitas de paciencia que me he tenido que tomar, las únicas dos veces que se me agotó y no conseguía el frasquito, las mañanas y tardes que se me fueron leyendo, escribiendo tejiendo y descubriendo quien sabe cuantas cosas en internet.
La fisiatra me recomendó que considerara este tiempo como "vacaciones", pero de verdad que sin paseos, frío, playa o vino, estas no son vacaciones!
Sin embargo de todo hay que aprender en la vida y aunque todavía no quería contabilizar lo que "he aprendido" con la cirugía, el reposo y la rehabilitación me ha provocado dejar algo, para recordar más adelante, cuando este presente que relato sea un pasado que existió para poder ser mejor persona, mejor bailarina, mejor mujer.
1- ¿Cómo explicar lo de absorber la paciencia? Sólo podría decir "ten paciencia", porque no se cómo es que la he abordado yo misma. O si, pensando que todo tiene su justo momento (y cada vez estoy más convencida de eso) hago lo que en ese momento esté a mi alcance y me provoque, y no lo que HAY que hacer porque no hay tiempo de más nada. Denominador común.
2- La rutina es necesaria, no una estricta porque no la soportaría por mucho tiempo, pero un orden de vida mantiene la mente dentro de un espacio organizado y por lo tanto, tranquilo. Así cualquier alteración puede ajustarse a dicha rutina, o viceversa.
3- Tantas horas, días y años en la danza me han permitido estar realmente consciente de mi cuerpo. Lo noto en las terapias: las personas normalmente no atienden ni entienden los movimientos que deben hacer, sin embargo, me llama la atención que nosotros los que danzamos, los que trabajamos con el cuerpo, estamos en un gremio donde abundan los fumadores, bebedores, los desórdenes alimenticios y los escasos tiempo de descanso.
4- Querer sí es poder. Cada día me sorprendo de lo que he avanzado. Sí lo esperaba pero no tan pronto, y pues pronto es. El peligro de esta fase es que me encuentro en el punto preciso donde creo que ya estoy tan bien que puedo lanzarme y algo pueda fallar. Pero ....
5- Soy inteligente. Ahora escucho mejor lo que mis tobillos me dicen, así que no me dejaré engañar por el diablillo que se me posa sobre el hombro derecho (sí, el derecho, porque el izquierdo es el lado des-ostrigonado)
6- Muy bonito todo esto pero no me engaño, definitivamente sí extraño mis puntas, mis tendus, mis saut de chats, mis variaciones, mi pelear con el espejo, mi afanarme por las piruetas y los fouettés, el piano, la sala, la música...
Lo extraño. Lo necesito. De verdad.
(y cuánto más)
15 marzo, 2010
En terapia. Journal post-operatorio IV - día 26
Luego de cinco camino perfectamente.
Cualquiera que viera mi andar en la calle no creería que hace 26 días mi tobillo fue abordado posterolateralmente para la extracción de un os trígono. En términos más cristianos, quiere decir que fue cortado, abierto y hurgado para sacar de allí un huesito cuya forma es algo parecido a un diente de ajo, pero de esos ajos grandes, blancos y suculentos que pocas veces se consiguen en el super.
Llegué el primer día con todo el entusiasmo de dar otro de tantos pasos hacia mi recuperación, y en sólo cinco sesiones, cuánto más he aprendido de aquel extremo de mi, tan querido y odiado a la vez el último año.
-Ya no más, que quede claro, no te odio-
Antes que empieces, quiero que sepas que este no es cualquier tobillo, este es el de una bailarina que bailará de nuevo y mejor que antes, así que confío en tus manos. Y en sus manos confié y lo sigo haciendo, ya que fiel creyente de que “nada sucede, ni nadie llega por casualidad”, ella está conmigo para ayudarme.
Esto también lo debí haber soñado.
Hasta ahora, faltan cinco.
Los demi pliés se me complican bastante pues involucran el elongamiento de los peroneos que están muy contraídos debido a la cirugía, pero lo que realmente me inquieta es que ya mañana iniciaré los relevés.
-él no está inquieto, aun no lo sabe; yo si, ya hablaré con él-
Así pues, mañana nos entenderemos él y yo con nuestro nuevo relevé.
Le gustará, estoy segura que sí.
paz.
Cualquiera que viera mi andar en la calle no creería que hace 26 días mi tobillo fue abordado posterolateralmente para la extracción de un os trígono. En términos más cristianos, quiere decir que fue cortado, abierto y hurgado para sacar de allí un huesito cuya forma es algo parecido a un diente de ajo, pero de esos ajos grandes, blancos y suculentos que pocas veces se consiguen en el super.
Llegué el primer día con todo el entusiasmo de dar otro de tantos pasos hacia mi recuperación, y en sólo cinco sesiones, cuánto más he aprendido de aquel extremo de mi, tan querido y odiado a la vez el último año.
-Ya no más, que quede claro, no te odio-
Antes que empieces, quiero que sepas que este no es cualquier tobillo, este es el de una bailarina que bailará de nuevo y mejor que antes, así que confío en tus manos. Y en sus manos confié y lo sigo haciendo, ya que fiel creyente de que “nada sucede, ni nadie llega por casualidad”, ella está conmigo para ayudarme.
Esto también lo debí haber soñado.
Hasta ahora, faltan cinco.
Los demi pliés se me complican bastante pues involucran el elongamiento de los peroneos que están muy contraídos debido a la cirugía, pero lo que realmente me inquieta es que ya mañana iniciaré los relevés.
-él no está inquieto, aun no lo sabe; yo si, ya hablaré con él-
Así pues, mañana nos entenderemos él y yo con nuestro nuevo relevé.
Le gustará, estoy segura que sí.
paz.
02 marzo, 2010
Miedos. Journal post-operatorio III - día 14
Cuando él me dijo "párate sobre ambos pies", sólo respiré profundo y poco a poco lo hice.
Luego me sorprendió con un "ahora da un paso, camina hacia mi".
En ese momento lo miré fijamente, y sin darme cuenta empecé a verme hacia adentro. A veces quisiera lograr esa interiorización tan rápidamente como en aquel instante, que habrá durado no más de un segundo.
Pensé en el hueso que ya no estaba porque nunca debió haber estado, ¿o si? -me pregunté una vez más- deseando saber -de nuevo- por qué era yo la que estaba pasando por esto y no otra persona. Pensé en cómo habría resultado la cirugía y en si ese tobillo, que hacía ocho días recibía una sutura, hoy estaba listo para recibir el peso de mi cuerpo. Pensé por qué se me ocurrió haber tomado esta decisión y recordé de nuevo todas las veces que no pude ensayar, o que lloré de rabia, o que no dormía porque el fulano huesito molestaba, entonces de nuevo ratifiqué que estaba bien. Y ¿por qué yo?, una vez más. Sentí que se me acercaba la inseguridad y la retiraba -lo lamento, ya no eres bienvenida- y luego fue como si todos los miedos se me atosigaron como al final de un embudo y se escurrian desde mi mente hacia mi tobillo y no podía mover un músculo.
En aquel parvo espacio, no podía estar más segura y confiada, y sin embargo sentí miedo.
Miedo que me cuestionaba, miedo que me inmovilizaba, miedo heterogéneo, miedo absurdo.
Miedo. Y pensé en las personas que pasan por estados de inmovilidad casi absoluta y luego de meses logran levantarse y se enfrentan al reto de dar ese paso.
Miedo. Quizá al dolor, o al fracaso, a haber fallado en esta determinación.
Y me di cuenta del valor que se necesita para vencer este impenetrable miedo para dar ese paso que te dice: adelante, tú puedes.
Volví, lo miré a él y le pregunté: "¿hay alguna manera que me haga daño con este paso?" y su absoluto, rotundo e indiscutible NO, me regresó a mi interior y mandé al carajo todos los miedos en un sólo saco -como mismo se aparecieron-, respiré, me sonreí a mi misma, apoyé mi pie y di ese paso.
Esa vez, la recordé hoy porque volví a tomar valor y di un paso... sin muletas.
Volví a sonreirme y, una vez más, mandé cualquier miedo y duda al carajo.
Luego me sorprendió con un "ahora da un paso, camina hacia mi".
En ese momento lo miré fijamente, y sin darme cuenta empecé a verme hacia adentro. A veces quisiera lograr esa interiorización tan rápidamente como en aquel instante, que habrá durado no más de un segundo.
Pensé en el hueso que ya no estaba porque nunca debió haber estado, ¿o si? -me pregunté una vez más- deseando saber -de nuevo- por qué era yo la que estaba pasando por esto y no otra persona. Pensé en cómo habría resultado la cirugía y en si ese tobillo, que hacía ocho días recibía una sutura, hoy estaba listo para recibir el peso de mi cuerpo. Pensé por qué se me ocurrió haber tomado esta decisión y recordé de nuevo todas las veces que no pude ensayar, o que lloré de rabia, o que no dormía porque el fulano huesito molestaba, entonces de nuevo ratifiqué que estaba bien. Y ¿por qué yo?, una vez más. Sentí que se me acercaba la inseguridad y la retiraba -lo lamento, ya no eres bienvenida- y luego fue como si todos los miedos se me atosigaron como al final de un embudo y se escurrian desde mi mente hacia mi tobillo y no podía mover un músculo.
En aquel parvo espacio, no podía estar más segura y confiada, y sin embargo sentí miedo.
Miedo que me cuestionaba, miedo que me inmovilizaba, miedo heterogéneo, miedo absurdo.
Miedo. Y pensé en las personas que pasan por estados de inmovilidad casi absoluta y luego de meses logran levantarse y se enfrentan al reto de dar ese paso.
Miedo. Quizá al dolor, o al fracaso, a haber fallado en esta determinación.
Y me di cuenta del valor que se necesita para vencer este impenetrable miedo para dar ese paso que te dice: adelante, tú puedes.
Volví, lo miré a él y le pregunté: "¿hay alguna manera que me haga daño con este paso?" y su absoluto, rotundo e indiscutible NO, me regresó a mi interior y mandé al carajo todos los miedos en un sólo saco -como mismo se aparecieron-, respiré, me sonreí a mi misma, apoyé mi pie y di ese paso.
Esa vez, la recordé hoy porque volví a tomar valor y di un paso... sin muletas.
Volví a sonreirme y, una vez más, mandé cualquier miedo y duda al carajo.
28 febrero, 2010
Journal post-operatorio II - día 12
Doce días cuentan desde la cirugía y ya puedo caminar. Aunque aun cuento con el apoyo de las muletas, pero todo indica que voy por buen camino. Incluyendo opiniones de mi doc, de otros docs y de mi.
Insisto, no estoy acostumbrada a los reposos, ni en vacaciones me digno a asumir estos estados de inactividad física, pero he descubierto que puedo tener suficiente paciencia. O debe ser que estaba preparando mi mente desde hacía tiempo para esto.
Ayer, destapé el frasquito de Paciencia para tomarme una de mis gotitas diarias y sin darme cuenta ni cómo ni por qué se me derramó la gota, y luego tomé otra y se me volvió a derramar, y no hubo manera que me la tomara. Después de un rato fue cuando me di cuenta que las gotitas que debía tomar eran las de Autoconfianza, las que me recuerdan el por qué las decisiones que tomo siempre son las correctas.
Tomadas ambas, seguí acompañada de Cortázar con su Rayuela y tejiéndole un bolsito a mi Lau.
paz
Insisto, no estoy acostumbrada a los reposos, ni en vacaciones me digno a asumir estos estados de inactividad física, pero he descubierto que puedo tener suficiente paciencia. O debe ser que estaba preparando mi mente desde hacía tiempo para esto.
Ayer, destapé el frasquito de Paciencia para tomarme una de mis gotitas diarias y sin darme cuenta ni cómo ni por qué se me derramó la gota, y luego tomé otra y se me volvió a derramar, y no hubo manera que me la tomara. Después de un rato fue cuando me di cuenta que las gotitas que debía tomar eran las de Autoconfianza, las que me recuerdan el por qué las decisiones que tomo siempre son las correctas.
Tomadas ambas, seguí acompañada de Cortázar con su Rayuela y tejiéndole un bolsito a mi Lau.
paz
22 febrero, 2010
Journal post-operatorio I - día 5
La primera vez que fui a la consulta con mi médico traumatólogo (quien me operó recientemente), me sentenció un reposo con estas palabras: "ustedes son el único gremio que odia cuando les dan reposos".
Y es así. Llevo cinco días en tal estado y no se cómo es que soportaré los diez que me quedan. Pero asumido está, y debo cumplirlo.
Luego de la cirugía, que valga decir resultó exitosa, pensé que me divertiría blogueando, leyendo, tejiendo, y estudiando francés, pero gracias a una incesante y superlativa migraña no había podido pensar mucho y poco me moví de mi cama.
Bueno para el tobillo, malo para mi espalda, terrible para mi cabeza y agobiante para mi mente.
Afortunadamente hoy cesó -y ruego que no vuelva- y pude agilizar la cabecita en otra cosa. Enterarse del mundo y gratas conversas estuvieron en el bureau, pero lo que más me llamó la atención es que tomé el teléfono y durante poco más de una hora no lo solté. Ya sea que me llamaron o yo llamé, creo que no me pasaba desde adolescente, cuando de tanto hablar me quedaba la oreja roja (seee..seee... yo hice eso).
Hace un buen tiempo ya leí en Brida de Paulo Coelho (seee... también leí a Coelho) que hablar por teléfono puede trasladarte a un estado similar al de "ciertos trances mágicos (...) nuestra mente entra en otra frecuencia, queda más receptiva al mundo invisible", todo porque el "ver" y el "hablar" quedan separados.
Y me di cuenta que es posible que el tiempo se pase sin uno darse cuenta, que te hablan a tu lado y optas por ignorar a quien ose interrumpir tu conversación telefónica, que asumes posturas corporales que luego pueden ser olvidadas y das respuestas que podrían no ser apropiadas. Conclusión, hablar por teléfono puede aislarte.
Si vale la pena la conversa, pues bienvenido sea el aislamiento, y la verdad a veces es hasta necesario. Pero en este caso, me justifico desde mi reposo, sin embargo no tolero ni un tanto, aquellos abundantes personajes que se aislan durante citas y reuniones sociales.
Pero ese post lo dejo para luego.
Sigo mejor.
paz.-
Y es así. Llevo cinco días en tal estado y no se cómo es que soportaré los diez que me quedan. Pero asumido está, y debo cumplirlo.
Luego de la cirugía, que valga decir resultó exitosa, pensé que me divertiría blogueando, leyendo, tejiendo, y estudiando francés, pero gracias a una incesante y superlativa migraña no había podido pensar mucho y poco me moví de mi cama.
Bueno para el tobillo, malo para mi espalda, terrible para mi cabeza y agobiante para mi mente.
Afortunadamente hoy cesó -y ruego que no vuelva- y pude agilizar la cabecita en otra cosa. Enterarse del mundo y gratas conversas estuvieron en el bureau, pero lo que más me llamó la atención es que tomé el teléfono y durante poco más de una hora no lo solté. Ya sea que me llamaron o yo llamé, creo que no me pasaba desde adolescente, cuando de tanto hablar me quedaba la oreja roja (seee..seee... yo hice eso).
Hace un buen tiempo ya leí en Brida de Paulo Coelho (seee... también leí a Coelho) que hablar por teléfono puede trasladarte a un estado similar al de "ciertos trances mágicos (...) nuestra mente entra en otra frecuencia, queda más receptiva al mundo invisible", todo porque el "ver" y el "hablar" quedan separados.
Y me di cuenta que es posible que el tiempo se pase sin uno darse cuenta, que te hablan a tu lado y optas por ignorar a quien ose interrumpir tu conversación telefónica, que asumes posturas corporales que luego pueden ser olvidadas y das respuestas que podrían no ser apropiadas. Conclusión, hablar por teléfono puede aislarte.
Si vale la pena la conversa, pues bienvenido sea el aislamiento, y la verdad a veces es hasta necesario. Pero en este caso, me justifico desde mi reposo, sin embargo no tolero ni un tanto, aquellos abundantes personajes que se aislan durante citas y reuniones sociales.
Pero ese post lo dejo para luego.
Sigo mejor.
paz.-
17 febrero, 2010
ya toca
Ahora solo escucho el silencio y respiro la brisa.
Ahora no pienso en más nada que en el os trígono, y en cuánto deseo que salga de donde está.
Ahora, en pocas horas me toca y yo no hago el intento de dormir.
Pero debo de. -ya Clau me dijo-
Nada como las decisiones que cuando se toman con seguridad otorgan una satisfacción casi plena. Pero eso no quita la leve ansiedad que me abarca en algún rinconcito de mi y que no logro hallarlo para sacarla.
Pero ahí voy.
Y creo que empezaré mi journal post operatorio... para entretenerme a falta de saut de chats!
*bendiciones para mi* ....gracias!
paz.-
Ahora no pienso en más nada que en el os trígono, y en cuánto deseo que salga de donde está.
Ahora, en pocas horas me toca y yo no hago el intento de dormir.
Pero debo de. -ya Clau me dijo-
Nada como las decisiones que cuando se toman con seguridad otorgan una satisfacción casi plena. Pero eso no quita la leve ansiedad que me abarca en algún rinconcito de mi y que no logro hallarlo para sacarla.
Pero ahí voy.
Y creo que empezaré mi journal post operatorio... para entretenerme a falta de saut de chats!
*bendiciones para mi* ....gracias!
paz.-
27 enero, 2010
el OS-trí-GO-no
Empezó este veintediez.
Y yo nada que me animaba a escribir. Ya es hora, y aquí voy.
Me excusaré en el hecho de que ando de vacaciones aun, así que mi cuerpo ha estado de descanso de la danza desde la última función de diciembre. Un tiempo largo, larguísimo de hecho pero necesario para lo que ahora debo asumir.
Hace unos días coincidí con un colega en alguna andanza, y me dijo "qué haces aquí, yo pensé que andabas de viaje". Y pues me quedó esto en la mente de recordar que hace una año estaba yo paseando, bailando y escribiendo en este blog desde el viejo mundo. En mis planes estaba que para esta fecha volvería a recorrer otras tierras, pero esta vez mi decisión fue otra.
La temporada pasada -completa- estuve lididando entre la alegría y satisfacción que me dan el bailar como profesión, y la agonía de hacer eso mismo con dolor. Real dolor.
Lesión, dolor, bailar a pesar de ello, reposo, volver poco a poco, el dolor sigue, no importa, baila, duele, no importa, escenario, sigue doliendo, reposo -no quiero, sigo, bailo, duele, bailo, bailo, bailo, duele? sí duele...
Algo así, en resumen, fue mi año.
No fue un mal año, de hecho exploré a través de diferentes personajes, mi capacidad histriónica, mi entrega en cada sentimiento en cada rol, mi amor por esto... a pesar del dolor.
Los tobillos. Ellos me marcaron el dosmilnueve y fue tanta mi negación que ni tan siquiera en este blog quise escribir lo que debía asumir hace un tiempo.
Después de muchos exámenes, terapias, frustraciones y rabias tuve un diagnóstico:
Sindrome del Os Trígono.
Solución: cirugía.
Para quien danza, conoce bien lo que esto implica. Y en un tobillo, cuya fortaleza me permite pararme sobre las puntas, es mucho más delicado.
No lo haré, me dije, eso no es conmigo. Y acudí a la acupuntura, terapia neural, meditación, un boticario de cremas analgésicas y antiinflamatorios diarios y religiosos, que me ayudaron a soportar el dolor pero no a solucionar el problema.
Así que luego de una temporada llena de sorpresas y en la tranquilidad del descanso físico y mental, esta bailarina decidió asumir lo que mucho temía, pero que ya está tan claro que libremente puedo escribir de ello y entregarme con seguridad a una cirugía que será el inicio a una mejor [berna] en escena.
Luego que lo escribo me suena cursi, pero son las palabras de optimismo que me doy y que vienen de mi, porque sé que esto será para bien.
Extrañaré, la barra, la sala H y las tablas por un tiempo, pero será el justo y necesario para acabar con este huesito necio y todos los dolores de cabeza que me ha generado.
A partir de ahora, adiós Os Trígono!
Y yo nada que me animaba a escribir. Ya es hora, y aquí voy.
Me excusaré en el hecho de que ando de vacaciones aun, así que mi cuerpo ha estado de descanso de la danza desde la última función de diciembre. Un tiempo largo, larguísimo de hecho pero necesario para lo que ahora debo asumir.
Hace unos días coincidí con un colega en alguna andanza, y me dijo "qué haces aquí, yo pensé que andabas de viaje". Y pues me quedó esto en la mente de recordar que hace una año estaba yo paseando, bailando y escribiendo en este blog desde el viejo mundo. En mis planes estaba que para esta fecha volvería a recorrer otras tierras, pero esta vez mi decisión fue otra.
La temporada pasada -completa- estuve lididando entre la alegría y satisfacción que me dan el bailar como profesión, y la agonía de hacer eso mismo con dolor. Real dolor.
Lesión, dolor, bailar a pesar de ello, reposo, volver poco a poco, el dolor sigue, no importa, baila, duele, no importa, escenario, sigue doliendo, reposo -no quiero, sigo, bailo, duele, bailo, bailo, bailo, duele? sí duele...
Algo así, en resumen, fue mi año.
No fue un mal año, de hecho exploré a través de diferentes personajes, mi capacidad histriónica, mi entrega en cada sentimiento en cada rol, mi amor por esto... a pesar del dolor.
Los tobillos. Ellos me marcaron el dosmilnueve y fue tanta mi negación que ni tan siquiera en este blog quise escribir lo que debía asumir hace un tiempo.
Después de muchos exámenes, terapias, frustraciones y rabias tuve un diagnóstico:
Sindrome del Os Trígono.
Solución: cirugía.
Para quien danza, conoce bien lo que esto implica. Y en un tobillo, cuya fortaleza me permite pararme sobre las puntas, es mucho más delicado.
No lo haré, me dije, eso no es conmigo. Y acudí a la acupuntura, terapia neural, meditación, un boticario de cremas analgésicas y antiinflamatorios diarios y religiosos, que me ayudaron a soportar el dolor pero no a solucionar el problema.
Así que luego de una temporada llena de sorpresas y en la tranquilidad del descanso físico y mental, esta bailarina decidió asumir lo que mucho temía, pero que ya está tan claro que libremente puedo escribir de ello y entregarme con seguridad a una cirugía que será el inicio a una mejor [berna] en escena.
Luego que lo escribo me suena cursi, pero son las palabras de optimismo que me doy y que vienen de mi, porque sé que esto será para bien.
Extrañaré, la barra, la sala H y las tablas por un tiempo, pero será el justo y necesario para acabar con este huesito necio y todos los dolores de cabeza que me ha generado.
A partir de ahora, adiós Os Trígono!
31 agosto, 2009
Vuelvo a bailar
Cuatro meses cuentan desde La Cantata Criolla: la última vez que usé mis puntas en el escenario. Para algunos quizá poco tiempo, para mí demasiado. A pesar de los numerosos altibajos emocionales con picos bruscos, he aprendido a ser paciente, a ver más allá, a razonar (¿más?) incluso con rabia, y a entender cómo funciona el cuerpo, especialmente mis tobillos.
Este fin de semana vuelvo a bailar, estrenando dos piezas: Guaraira Repano, coreografía de Mariela Delgado y Tarde en la Siesta del cubano Alberto Méndez. La primera genera en mí un gran deleite, un placer que origina la sensual música de Arturo Márquez en su Danzón No.2; y que finalmente bailo, después de tantas horas de ensayos y de tantos inconvenientes.
La segunda, es un reto lleno de sentimientos acertadamente encontrados, una autodemostración de autoconfianza, un estambre de cosas por decir y querer decir, un espacio de mediana liberación, un desahogo de ideas. ¿Todo eso lo puede hacer un ballet? En mí, sí. Por eso vivo de esto.
Ambientado a finales del siglo XIX, el ballet es un pas de quatre de cuatro hermanas cuyos nombres coinciden con sus propias personalidades. Esperanza, la menor, es la adolescente juguetona quien ilusionada espera el amor de su vida. Dulce, es la alegre mujer casada y satisfecha con lo que la vida le ha bien otorgado, incluyendo sus hermanas. A Soledad la asedia la angustia y el vacío generados por el abandono del hombre a quien realmente ama, ella se ahoga en el desespero de su propia soledad. Por último, Consuelo, la hermana mayor quien hace las veces de madre y guía, pero que tiene un pasado triste por su viudez y un alma asfixiada dentro del cuerpo de una mujer que quiere sentir y vivir a plenitud.
Estas son las cuatro hermanas de Tarde en la Siesta, cuatro caracteres, cuatro historias, cuatro modos de ser y sentir. Sólo cuatro, apasionadas plenamente.
Yo soy Soledad.
Pero ella, a quien le agradezco haberme invadido con descaro y sin permiso, merece un post aparte.
paz.-
Este fin de semana vuelvo a bailar, estrenando dos piezas: Guaraira Repano, coreografía de Mariela Delgado y Tarde en la Siesta del cubano Alberto Méndez. La primera genera en mí un gran deleite, un placer que origina la sensual música de Arturo Márquez en su Danzón No.2; y que finalmente bailo, después de tantas horas de ensayos y de tantos inconvenientes.
La segunda, es un reto lleno de sentimientos acertadamente encontrados, una autodemostración de autoconfianza, un estambre de cosas por decir y querer decir, un espacio de mediana liberación, un desahogo de ideas. ¿Todo eso lo puede hacer un ballet? En mí, sí. Por eso vivo de esto.
Ambientado a finales del siglo XIX, el ballet es un pas de quatre de cuatro hermanas cuyos nombres coinciden con sus propias personalidades. Esperanza, la menor, es la adolescente juguetona quien ilusionada espera el amor de su vida. Dulce, es la alegre mujer casada y satisfecha con lo que la vida le ha bien otorgado, incluyendo sus hermanas. A Soledad la asedia la angustia y el vacío generados por el abandono del hombre a quien realmente ama, ella se ahoga en el desespero de su propia soledad. Por último, Consuelo, la hermana mayor quien hace las veces de madre y guía, pero que tiene un pasado triste por su viudez y un alma asfixiada dentro del cuerpo de una mujer que quiere sentir y vivir a plenitud.
Estas son las cuatro hermanas de Tarde en la Siesta, cuatro caracteres, cuatro historias, cuatro modos de ser y sentir. Sólo cuatro, apasionadas plenamente.
Yo soy Soledad.
Pero ella, a quien le agradezco haberme invadido con descaro y sin permiso, merece un post aparte.
paz.-
19 mayo, 2009
Quince
Ando con ganas de escribir, de decirlo todo. Pero prefiero mejor no.
Quizá sea que el Poeta haya cambiado de dimensión, o es el reposo ya decidido pero forzoso lo que me tiene así. Con esto de no se qué decir.
(O no sé cómo decir?)
Ayer, temprano en la mañana la piel erizada me despertó, en la clase la molestia que no pasa me desbordó la paciencia, en la tarde la decisión me desubicó, el viento y el café me hablaron de calma y cerca de la noche las palabras “dulces” me dieron ánimo.
Pero la paciencia se agota y el ánimo desvanece.
Quince días.
Quince días alejada de la sala H y del escenario para sanar totalmente.
¿Volveré a escuchar las palabras “dulces” cuando sienta que se va esfumando la energía?
No respondas. Preferiría escuchar que sí y no más.
Debo hacerlo: lo de "defender la alegría" como lo dijo el Viejo.
Quizá sea que el Poeta haya cambiado de dimensión, o es el reposo ya decidido pero forzoso lo que me tiene así. Con esto de no se qué decir.
(O no sé cómo decir?)
Ayer, temprano en la mañana la piel erizada me despertó, en la clase la molestia que no pasa me desbordó la paciencia, en la tarde la decisión me desubicó, el viento y el café me hablaron de calma y cerca de la noche las palabras “dulces” me dieron ánimo.
Pero la paciencia se agota y el ánimo desvanece.
Quince días.
Quince días alejada de la sala H y del escenario para sanar totalmente.
¿Volveré a escuchar las palabras “dulces” cuando sienta que se va esfumando la energía?
No respondas. Preferiría escuchar que sí y no más.
Debo hacerlo: lo de "defender la alegría" como lo dijo el Viejo.
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
(...)
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
(...)
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar y también de la alegría.
Defensa de la Alegría
Mario Benedetti
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
(...)
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
(...)
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar y también de la alegría.
Defensa de la Alegría
Mario Benedetti
03 mayo, 2009
dosmilcuatrocientos gramos
100 gramos por enamorarme de Paris.
100 gramos de vivencias en Francia y Alemania.
150 gramos por haberme sentido dueña del mundo frente y debajo de la Tour.
100 gramos por conocer viñedos chilenos y franceses.
100 gramos por recibir el año con una gran amiga.
100 gramos por regresar a mi cotidianidad con muchas ganas.
150 gramos por enfrentar el mismo obstáculo.
100 gramos por escuchar la conocida advertencia.
100 gramos por ser vulnerable a lo que había olvidado.
100 gramos por no vencer nimiedades.
100 gramos por aceptar una lesión.
150 gramos por la paciencia del reposo.
150 gramos por lidiar con la impotencia.
100 gramos por dejar la mente absorber.
100 gramos por no dejar reconocer.
300 gramos por pensar, de más.
100 gramos por no entender, fulano.
100 gramos por querer que llegues, mujer.
200 gramos por buscar sin saber qué ni dónde.
Dosmilcuatrocientos de peso neto por callar.
Deben irse, pronto.
Para gritar y seguir viviendo.
paz.-
100 gramos de vivencias en Francia y Alemania.
150 gramos por haberme sentido dueña del mundo frente y debajo de la Tour.
100 gramos por conocer viñedos chilenos y franceses.
100 gramos por recibir el año con una gran amiga.
100 gramos por regresar a mi cotidianidad con muchas ganas.
150 gramos por enfrentar el mismo obstáculo.
100 gramos por escuchar la conocida advertencia.
100 gramos por ser vulnerable a lo que había olvidado.
100 gramos por no vencer nimiedades.
100 gramos por aceptar una lesión.
150 gramos por la paciencia del reposo.
150 gramos por lidiar con la impotencia.
100 gramos por dejar la mente absorber.
100 gramos por no dejar reconocer.
300 gramos por pensar, de más.
100 gramos por no entender, fulano.
100 gramos por querer que llegues, mujer.
200 gramos por buscar sin saber qué ni dónde.
Dosmilcuatrocientos de peso neto por callar.
Deben irse, pronto.
Para gritar y seguir viviendo.
paz.-
25 marzo, 2009
I was thinking that I might fly today....
I'm sensitive and I'd like to stay that way.
Anoche dormí con estas frase en mente.
Las tomé de Jewel. Tenía tiempo sin escucharla.
La vieja ella, no la nueva.
Fly....I should fly. I might fly.
Mi jornada empieza en la tarde.
La noche será parte de mi tiempo de trabajo a partir de hoy.
Me gusta, no me molesta. A pesar de lo agotador.
Fly...
Necesidad.
De sentir la piel, de fluir energía, de tocarte, de alivio.
Protección.
Del espíritu cargado, del corazón embotado.
Vida.
Respira.
Sueña.
Terapia.
Baila. Sí puedes...
Paz. Búsqueda, no posesión.
Fly...
I'm sensitive and I'd like to stay that way.
Anoche dormí con estas frase en mente.
Las tomé de Jewel. Tenía tiempo sin escucharla.
La vieja ella, no la nueva.
Fly....I should fly. I might fly.
Mi jornada empieza en la tarde.
La noche será parte de mi tiempo de trabajo a partir de hoy.
Me gusta, no me molesta. A pesar de lo agotador.
Fly...
Necesidad.
De sentir la piel, de fluir energía, de tocarte, de alivio.
Protección.
Del espíritu cargado, del corazón embotado.
Vida.
Respira.
Sueña.
Terapia.
Baila. Sí puedes...
Paz. Búsqueda, no posesión.
Fly...
16 marzo, 2009
Tres por uno
Hoy empezó la semana previa a la semana de ensayos generales previos a las semanas de funciones.
Y mi tobillo duele.
Aparte de "lanzados", medios locos (algunos demasiados), ególatras (algunos más que otros) e incomprendidos, los bailarines tenemos una buena cuota de masoquismo.
No importa cuánto pueda doler una parte del cuerpo, seguimos bailando, enfocándonos en lo que debemos lograr a como dé lugar, obviando y engañando el dolor con la ayuda de hielo (nuestro mejor amigo) diclofenac, árnica y la clase del día siguiente.
Bueno, al menos confieso que así soy yo. Y conozco unos cuantos así.
Al parecer un "tres por uno" como dijo el fisiatra, tratando de ser simpático al referirse al hecho que son tres tendones inflamados lo que molesta desde hace unos meses. Pero aun estoy a tiempo.
Sólo que debo seguir lidiando con el conflicto que tienen los ensayos con las puntas en mis pies.
Eso no lo enseñan en la escuela.
Me lo debieron haber dicho. Quizá no molestara tanto.
paz.-
Y mi tobillo duele.
Aparte de "lanzados", medios locos (algunos demasiados), ególatras (algunos más que otros) e incomprendidos, los bailarines tenemos una buena cuota de masoquismo.
No importa cuánto pueda doler una parte del cuerpo, seguimos bailando, enfocándonos en lo que debemos lograr a como dé lugar, obviando y engañando el dolor con la ayuda de hielo (nuestro mejor amigo) diclofenac, árnica y la clase del día siguiente.
Bueno, al menos confieso que así soy yo. Y conozco unos cuantos así.
Al parecer un "tres por uno" como dijo el fisiatra, tratando de ser simpático al referirse al hecho que son tres tendones inflamados lo que molesta desde hace unos meses. Pero aun estoy a tiempo.
Sólo que debo seguir lidiando con el conflicto que tienen los ensayos con las puntas en mis pies.
Eso no lo enseñan en la escuela.
Me lo debieron haber dicho. Quizá no molestara tanto.
paz.-
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