04 agosto, 2008

Soy Moyna

Domingo 03 de agosto. Seis de la tarde. Preparada para la segunda función de Giselle. La primera fue buena y emocionante, como todo estreno.

Pero la de ayer era mi estreno.

Ayer fui Moyna, una de las dos Willis del segundo acto, y sin haberme dado cuenta sino hasta hacía unos días atrás, mi primera vez como solista... ¡en la Ríos Reyna!

El apoyo que recibí de Mercedes, de mis amigos y de mis nuevas amigas cubanas fue justo lo que necesitaba para atreverme a cumplir esa pizca de sueño. Mi seguridad y mi confianza en todo este proceso algunas veces se vieron desequilibradas, pero confío en que uno conoce a las personas que tiene que conocer y escucha las palabras que tiene que escuchar, en el momento justo que lo necesita, ni antes ni después.

Como Willi debo ser etérea y fantasmal, correr como si flotara, saltar como si volara, totalmente incorpórea, pero pensando a la vez en brazos, torso, attitudes, cabrioles, assemblés, balance en arabesques

Sin embargo decidí disfrutarlo, decidí ser la Willi más sublime, sutil e impalpable, decidí deleitarme con el hecho de que toda una orquesta tocaría para mí en el momento de la variación. Decidí que sería un instante feliz en mi vida. Y lo fue.

Fui Moyna, en la versión cubana, y lo hice bien: un orgullo para mí misma, otra razón para convencerme de seguir trabajando cada vez más en este arte, como me lo dijeron las luces de la noche.

Pero la cumbre de ese domingo, fue el momento en el que la ovación se dirigió a Alicia Alonso, quien salió al escenario ante un público que de pie y con aplausos le rindieron el homenaje que esa mujer merece.

Y yo estaba allí, no del lado del público, sino a su lado, en el mismo escenario en el que ella erguida y sonriente recibía sus aclamaciones.

Yo estaba allí, vestida de Willi, con un logro que recién había obtenido al lado de una Dama de la historia del ballet, y con otras veintiuna bailarinas y dos bailarines con quienes había vivido la experiencia de danzar el Reino de las Willis del ballet Giselle.

Pero aun queda mucho por trabajar, para disfrutar aun más y por segunda vez el hecho de ser Moyna, el próximo domingo.

1 comentario:

Laura dijo...

Qué lindas tus palabras. Me alegro de que te hayas decidido a escribir esto, no como tu amiga, sino como una lectora segura. besos!