15 abril, 2010

Desde aquel tango que me regalaste

No fue al primero sino al segundo año cuando me percaté que dejé de regalarte cosas para que me las regalaras tu a mi. Dejaron de ser objetos envueltos en papeles escritos con letras hechas a marcadores y recortes de revistas pues nunca tenía dinero suficiente para darte lo que te merecías hasta que un día me vi en la obligación de dejar de pensar qué regalarte. Sucedió entonces que te tomaste el descaro de regalarme a mi. ¡Cómo si te lo hubiera pedido! Pero no hizo falta, porque realmente a veces las palabras no eran necesarias y este fue uno de esos casos.
Sabías que tardaría en darme cuenta pero que lo haría de todos modos, y te agradezco que has sabido esmerarte en dejarme contenta este día del año.
Tus regalos me otorgan justo lo que necesito en ese momento, lo que me hace o me hará bien, y me incitan a pensar todo lo que he recibido de ti aunque no estés aquí. Siempre me dejas una tarjeta firmada, con detalles del por qué tal presente, que lo disfrute, que lo sepa apreciar y me recuerdas cada año que debías irte pero que no me has dejado sola, que a mi lado hay gente que he encontrado para seguir, para vivir, para compartir esas cosas que sólo compartía contigo. No creas que se me olvida todas las veces que mirándome a los ojos me convenciste de lo bien que estabas y que yo debía quedarme tranquila y vivir. Y en eso ando, contigo y sin ti. Creciendo y aprendiendo, preguntándome siempre qué hubieses aprendido tú, qué hubiésemos compartido hasta hoy y en los años que siguen.
Quizá secretos, quizá recetas de cocina, quizá hijos.
Hace un año de aquel tango y aquel vino y aquella compañía.
Hoy me recuerdas las mujeres que están conmigo y me dejan con ese aire de alegría similar al que respirábamos entonces.
Me “malacostumbraste”, ahora espero regalos para mi el día de tu cumpleaños.
El de este año, como siempre, me encanta!
Feliz cumpleaños.
Te quiero cabeza de tuerca.

6 comentarios:

marichuy dijo...

"para compartir esas cosas que sólo compartía contigo"

Es en este aspecto en donde quizá, a algunas, la ausencia nos pesa más: en esas pequeñas cosas que sólo compartíamos con quien ya no está.

Hermosa, Berna; mucho más que una simple misiva. Uno siempre se pegunta, cuando la gente ya no está a nuestro lado -definitiva o temporalmente-, las cosas que habrán hecho juntos, lo que esa persona habría dicho o cómo habría reaccionado ante tal o cual Evento. Me gusta tu tono, que ante la ausencia sólo recuerdes las cosas buenas que pasaron juntos.

Decir te quiero, sabes? me cuesta; quizá porque a veces me duele.

Un abrazo

PS Y feliz cumple, cuando sea

Patri S. dijo...

Qué bonita carta, Berna! Que bonito sentir "si estás bien, yo lo estoy". No sé si te lee ó si le has hecho llegar esa carta, en caso de no ser así, deberías.

Un beso, Patri S.

[ berna ] dijo...

Gracias por responder ambas.
No quiero decir mucho más que lo que esta carta le dice a ella.
No la ha leído por esta vía, pero ella sabe lo que le quiero decir. Siempre se lo he dicho.
Lo mejor es que me sigue regalando el placer de saber que aunque ya no esté, la siento conmigo al ladito y me susurra de vez en cuando qué y qué no.

Marichuy: duele más NO decir te quiero, que decirlo. Lo certifico.

Patri: es así, ella está bien, yo también.

besos !!

carly dijo...

jejeje sera que todos tenemos historia con el tango?
Supongo q es dificil resistirse. yo tambien tengo la mia xD saludos!

carly dijo...

claro...no igual...but u get the point right? :)

[ berna ] dijo...

aaahhh el tango.. y el vino... y el tango..!!